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Iglesia de San Benito

Salamanca, 3 de marzo de 2012

“JUVENTUD EN LLAGAS”

Sangra juventud… llega la Semana Santa, donde todo se abre y nada cicatriza.

¿Han visto ahí fuera la cantidad de jóvenes diseminados entre una sociedad como cadáveres en un campo de batalla? ¿Qué guerra se está librando ahí fuera en la que tantos jóvenes se dejan la vida? ¿Pueden encontrar vida y paz entre las Iglesias o entre la misma sociedad? Los que van y vuelven ¿lo hacen con llagas abiertas o con heridas cicatrizadas?

Sí, lo han escuchado bien, son latigazos. Todos identificamos lo que es un latigazo, golpe, moratón; corte, sangre; impacto, dolor. Esto es lo que les voy a presentar, cómo actualmente los jóvenes sufren cientos de latigazos.

Un joven llenó y llena nuestras vidas, mantener este pregón joven de la Semana Santa es mantenerle a él entre nosotros. Dejad que la herida de amor siga abierta. Él fue protagonista y nos hace protagonistas. Hoy día, más que nunca, los jóvenes son tan protagonistas como él por la profunda herida abierta en una sociedad que no cuida de sus jóvenes.

La Semana Santa entrega pasión en una ciudad, esta Salamanca mía, que brota hermandades a cada esquina.

Calles teñidas de rojos capirotes y claveles, de violáceos nazarenos, de impolutos blancos, de verdes esperanza, de añiles, crespones y mantones negros.

Esta Semana Santa tantos años vivida, guarda en mi recuerdo desde donde siempre te vi.

Rúa para bajar Palominos, coges el aire que no has dejado de exhalar, el viento sube, no seca tus lágrimas. Esas que recorren tus mejillas, nunca dejarán de brotar, el dolor no se puede olvidar, joven madre que nunca su dolor calmará, otra llaga que jamás cicatrizará.

Aquí permanezco impasible. Caen los claveles y tu cruz que empuja con fuerza hacia el abismo, con paz y serenidad. Arrastran tu cuerpo sus hermanos cada Jueves Santo. Aquí pararon a un necio, pero tú tendrás camino eterno. En los albores del abismo tú, blanca madre, recogerás nuestras lágrimas. Aún no sabemos, cómo hemos podido cometer esta atrocidad.

Desde el campo de San Francisco empujamos nuestro Santo entierro ya nada podemos hacer ya todo ha quedado hecho. Ninguna lágrima que secar, corazones en carne viva, llagas en cada esquina, brotan los nazarenos.

Sujetado a una concha, con un ojo en la Paloma, espero ansioso a mi Jesús flagelado. La tensión de Carmona aún permanece viva, podemos sentir hasta el último de sus latigazos, su madre, que es la de todos le ha entregado este mundo, para no acabar de otra manera.

Esta Universidad, nuestro pulmón joven de Salamanca, coge aire de la calle más histórica de nuestra ciudad, esa que nunca va sola. En Compañía fluye la sangre de la Semana Santa. Unidos en el dolor y el silencio van, la Cruz Redentora y la Purísima Concepción, el Cristo yacente y la Agonía Redentora…prendido, ajusticiado, agonizando él y dolorida su madre… por esta llaga abierta nos pregonan los dominicanos una buena muerte, la pasión, el dolor y la esperanza ¿Si no eres joven como lo superas? ¿Cómo crees con fuerza y pasión? ¿Quién se atreve a cerrar la herida? ¿A tapar la calle?

Permanezco impasible apostado en esa esquina desde Monterrey alzando la vista a la Iglesia del Espíritu Santo… Mirando los faroles sueño en blanco y negro…

Todas estas vivencias las tuvo el gran Miguel de Unamuno. Sube la hermandad que él conocería bien viendo pasar la luz y la sabiduría que los jóvenes han portado por tantos siglos… Con esa ilusión que él siempre mantuvo, con esa presencia que aún tiene, coge de la mano a los amigos de Jesús y les hace transitar por ese camino que lleva, en compañía, a la eternidad.

Esta universidad mía, en la que tanto hemos aprendido, de la que tanto conocimiento he absorbido, no olvida su pasión desde su nacimiento. Creciste entre reyes y papas y casi 800 años después tu hermandad no puede dejar de poner la imagen más sobrecogedora de la semana Santa.

En Cruz, frente a frente: Cultura y tradición, Reyes Católicos y reyes espirituales, virgen María - Cristo Nuestro Señor. Frente a frente, alma a alma, corazón a corazón, llaga a llaga.

Sólo Salamanca lo permite, tras la fachada el patio. En anayita te espero, sal, dominicano mío desde esta catedral para la que no parecen haber pasado 500 años.

Esta Salamanca plural, rica y con personalidad se ha fortalecido en el siglo XX con un borbotón de hermandades. La juventud, llaga abierta, brota pasión. Rompen la muralla desde mi barrio de San Bernardo - Salas Pombo, el Vía Crucis, y, en Silencio, el trabajador barrio obrero de Pizarrales.

Sube el reo en libertad, culpable en su conciencia, hijo pródigo para Dios, haz hueco al perdón.

Prolija fue la etapa que cerró el siglo XX, esplendorosa está siendo el albor del XXI. Tras de mí, la fortuna del despojado. Realidad, esfuerzo y tesón. La juventud recupera su pasión.

Si veis en la juventud la llaga abierta, la herida sangrante la pasión viva, ¡despojadle!, ¡miradle a los ojos!, ¡recoged sus lágrimas!, enjuagad sus heridas… No dejarán de brotar, cada año, cada día, sus heridas están vivas.

Hermandades jóvenes que han venido para quedarse.

Sociedad reunida en torno a un joven que siempre pasa y todo deja. Se fue, no está, pero permanece. No toda la juventud puede decir eso hoy día. Tú, ese joven eterno a quien otra joven dedicó sus versos:

"Mira que el amor es fuerte

vida no seas molesta

mira que sólo te resta

para ganarte, perderte;

venga ya la dulce muerte,

venga al morir muy ligero,

que muero porque no muero."

Podrían ser estos versos de cualquier joven a su amado o amada, pero son los que Santa Teresa de Jesús, en este año 2012, en el que han dado comienzo los actos preparativos de la conmemoración del cuarto centenario de la beatificación de la Santa, recordamos el amor a Cristo como algo extremo.

Si 400 años están más cerca que nunca, con versos eternos de Santa Teresa de Jesús como estos:

“sólo con la confianza

vivo de que he de morir

porque muriendo el vivir

me asegura mi esperanza.

Muerte do el vivir se alcanza,

no te tardes, que te espero

que muero porque no muero.”

Nos preguntamos ¿Porque buscan los jóvenes un éxito pasajero? Portadas de un día, titulares vacíos, verdad manoseada, mentiras que se hacen ciertas… ¿que hace a nuestros jóvenes no ver en versos eternos la entrega sincera, fiel e infinita? Santa Teresa fue una joven apasionada, enamorada de Dios y sus palabras eternas aún están vivas y van más allá de lo místico.

HERMANEMOS LA SOCIEDAD

¿Qué dice Santa Teresa que no se pueda decir hoy? ¿Qué extraño sentimiento tiene ella que no puedan tener hoy los jóvenes? Los jóvenes pueden y lo ha demostrado. Protagonistas de un cambio, anhelo de una necesidad. Casi la mitad de ellos en paro, estudiando la otra mitad… ¿Hacia dónde mira la sociedad?

Allí, allí está la juventud…en Cuatro Vientos… La jornada Mundial de la Juventud centra la mirada del mundo a sus jóvenes. Allí están. Saben quién pone cura a sus llagas, quien calma sus anhelos, quien insufla sus esperanzas. No están tan perdidos, saben dónde encontrar respuestas. La Iglesia ha estado con ellos. Hay que alejarse de un mensaje de masas, cada joven es una flor, la flor de Dios y, como la del Principito, debe ser cuidada porque es única. Huya la Iglesia del populismo, huya la fe del mercantilismo, huya la Iglesia de la tan criticada portada de un día. Si la fe está viva, si la juventud es herida abierta, curemos cada día. Dios está en Cuatro Vientos, Dios está en San Benito, lo demuestra esta joven asociación juvenil. Lo demuestran los cientos de niños, como yo, que dimos todo a Jesús por María. El importante valor de lo pequeño, de las Tres Violetas de mi jardín:

SENCILLEZ – HUMILDAD Y MODESTIA

Gracias a la congregación Marista.

Esos jóvenes son protagonistas cada semana santa, con el brillo de sus ojos, con su corazón sobrecogido, con sus eternas promesas, con sus sinceros compromisos.

La crisis que abre nuevas y más profundas heridas en la juventud nos regala importantes valores: con pocos recursos, pero propios, se aprende más. Pocas manifestaciones sacan a la calle tanta gente como esta Semana Santa.

Pocos llamamientos son capaces de concentrar tanta gente joven, destaquemos entre la sociedad este momento y hagamos el llamamiento de que la juventud puede, que la juventud debe, que la juventud sabe. No es sólo flor de un día, la encina arraigada al campo, es fuerza imparable y portentosa.

¿Quién mejor en quien confiar los eventos del 500 aniversario de la Catedral? Estos jóvenes que demuestran pasión, fuerza y convicción pueden. Esa Iglesia que les mira para lanzar sus mensajes de esperanza debe curar las llagas que no dejan de brotar.

Soluciones quieren, responsabilidades se les pueden dar. Una sociedad salmantina que cuida de sus monumentos, de sus culturas y tradiciones que quiere mostrar al mundo sus esforzado trabajo por atender a sus visitantes, a quien acoge como amigos, debe contar con estos jóvenes.

Hermánese la sociedad, pare y reflexione. ¿Qué futuro le espera a una sociedad que no se renueva? ¿Qué no confía en sus jóvenes? Esta sociedad salmantina, que más sabe por sus proverbios castellanos, por raigambre, que por sabiduría el significado de hombro con hombro, debe contar con ellos. Nunca ser joven ha sido fácil, nunca soportar la juventud ha sido sencillo para nuestros mayores.

La juventud es protagonista cada semana santa. Va subida en el paso, va soportando la carga. Hermánese la Junta de Cofradías, soportemos todos la carga. Ni fáciles son los comienzos, ni fácil el camino, ni fácil el destino ni cómodo el hogar, pero un hijo es un hijo y se le ha de cuidar.

La Salamanca más recia, el más castellano sentimiento, ha acogido por siempre. Tú, Salamanca, que te has mezclado, que has admitido, que has enseñado, que has aprendido, acoges a tus nuevos hermanos como savia nueva. La Semana Santa está viva, no dejes que la llaga cicatrice. Auxilio eterno, no me condenes a encierro eterno.

Esta Semana Santa las hermandades llaman a la sociedad, es momento eterno de brote. Brote la primavera, broten las lágrimas, broten las llagas, brote el amor eterno. Un joven que fue entregado a la madurez para ser ajusticiado. Así es como en la eternidad, no en la cotidianeidad recordaremos las civilizaciones que esta Semana Santa es tiempo de entrega. Mostramos que las iglesias están llenas de jóvenes, de gente llena de vida que busca más, que quiere más.

SOCIALÍCENSE LAS HERMANDADES

El esfuerzo de la Iglesia lo ha de hacer la sociedad y el esfuerzo las hermandades, lo han de hacer copiando la sociedad. No hubo mayor socializador de la cristiandad que Don Miguel de Unamuno. Cerca le tuvimos, siempre permanecerá entre nuestras doradas piedras… Allí está, subiendo Compañía, ya en el ocaso, apesadumbrado como siempre va pensando en esa “Paz en la Guerra” que nos relataba en su Cristo de Velázquez

“¡Ya estás en paz, la de la muerte, amigo!

Tú que a traernos guerra descendiste

A nuestro mundo, guerra creadora,

Manantial de deseos desmedidos,

Huracán de las almas que levantan

Como olas sus ahíncos con la tema

De anegar las estrellas en su seno;

Guerra con Dios, como Jacob cuando iba

En busca de su hermano, pues padece

Fuerza la gloria; guerra que es la base

Del que ansía la paz; guerra que es gloria.

Sólo en tu guerra espiritual nos cabe

Tomar la paz, tu beso de saludo;

Sólo luchando por el cielo, Cristo,

Vivir la paz podremos los mortales.

Pero tu paz, hermano, y no el embuste

Que como tal da el mundo, hasta aquel día

En que el león con paja se apaciente,

Y anide el gavilán con la paloma;

Porque guerra de paz fue tu pasión”

Llegamos con Unamuno a la universidad, nos paramos junto a Fray Luis de León, frente a frente muestra sus llagas nuestro Cristo de la Luz, no encuentra sosiego nuestra señora de la Sabiduría… Don Miguel nos coge de la mano… ¿quieres sabiduría joven? Ven conmigo a la Biblioteca Universitaria. Miles de volúmenes nos muestran cómo la Universidad fue creada por Reyes y Papas, por clérigos y pensadores que más allá de su fe o de sus creencias han venido a enriquecer y a elevar la categoría y la excelencia de nuestra amada Universidad. Don Miguel, ¿está Usted diciendo que cristianicemos nuestro 800 aniversario?

No joven, estoy diciendo que no podemos negar nuestro origen y que formen parte de nuestras celebraciones toda nuestra historia, si ha de contar con Dios, que también lo haga.

La grandeza de nuestras hermandades se hace por vivir entre la Sociedad. Por tener una fuerte cultura del esfuerzo, por integrar su actividad en esta sociedad plural y abierta que es la salmantina. Bien ha aprendido este humilde pregonero en sus menesteres públicos que no hay nadie quien pueda servir si no lo desea. Ángel, me viniste a buscar antes, me cuidaste mientras tanto, confiaste en el después. Humanidad sin precedentes que cicatriza credos.

La fuerza de las hermandades sirve entre los más necesitados. Sirve en Cáritas, sirve en las Hermanitas de los Pobres, sirven a ancianos anónimos, sirve a la Cultura y a la Educación, sirve a otros jóvenes que bajan sus brazos… La actividad no debe dejar de brotar, si la Semana Santa pone a miles de jóvenes en las calles, son los mismos que quieren protagonizar la acción de la sociedad cada día. Esta juventud es llaga abierta, manantial de vida.

No busquéis para ello en este pregón ni su pregonero hondas frases, buscad SENTIMIENTO en las hondas heridas que sufrió nuestro señor. La más dura fue la de los suyos, que le negaron. No busquéis las heridas que le hicieron sus enemigos, si no la de sus hermanos, por inesperadas. Trabajemos para sacar el trabajo interno como la sociedad nos espera en el trabajo externo, que ya realizamos. Solidaridad y “Paz en la Guerra”.

Sentimiento en curar mis heridas que han puesto Belén y su familia, mi familia, mi querida abuela. Mis amigos, los amigos que me ayudan en el día a día, entre los que hoy quiero especialmente destacar a mi presentador (AMIGO LUIS), mis ahora hermanos de cofradía (ESPECIALMENTE A ÁNGEL), y todas las personas que saben que han colaborado en forjar la pasión de este pregón.

Aquí nos hallamos ante el despojado, una de las obras más recientes de nuestra Semana Santa. Ha venido para quedarse, ha venido para hacer grandes a todos y hacerse grande entre todos. Una paja no hace el pajar, pero mantiene el nombre del lugar. Ante él no puedo dejar de sentir la grandeza de toda la Semana Santa. Momentos en los que sentimos nuestros corazones, que buscamos apoyo en nuestros esfuerzos cofrades, pero que debemos ser conscientes de que nada somos, nada tenemos. Ante el despojado quedamos desnudos, nuestra alma se entrega, nuestro corazón, se encoge ante su mirada. Quiero tocar tus manos, me has dado la oportunidad de hablarte hoy aquí. Tus llagas dan sentido a mi pregón, tus heridas nos dan sentido a la fe cristiana. ¿Cómo pudimos querer apagar tu luz? ¿Creímos poder vivir en la oscuridad? ¿Ya no recordamos los años perdidos del siglo XIX? Resucitaste tú, resucitó la Pasión. Nuestra pasión es la de todos, nuestras imágenes son fervor de nuestros sentimientos interpretados, pero ante tu talla, solo eso nos queda: nuestra fe, tus llagas.

Son tantas las llagas que han quedado abiertas:

Las del amor de los jóvenes como Santa Teresa

Las de las meditaciones evangélicas de Don Miguel de Unamuno

Las de la celebración del 800 aniversario de la Universidad

Las de la Jornada Mundial de la Juventud en la Iglesia

Las del 500 aniversario de la Catedral nueva

Las abiertas por la crisis económica

Que nos preguntamos: ¿Cómo vamos a cerrar esta herida abierta?

La juventud desea curarse. Le motiva el sanarse. Despiertos en el dolor, buscamos nuestras medicinas.

Queremos protagonizar el presente y dar paso a un futuro seguro. Ver nuestras obras y trabajos como hoy vemos al despojado. No es sólo ambición, constancia, perseverancia, es fe en Dios. Suplicando y llenos de esfuerzos al final, la llaga se hace cicatriz.

El dolor de la llaga es nuestra oportunidad porque nos hace sentir vivos. Duele, sangra, rebrota, nos mantiene en la calle buscando las respuestas, nos anima al encuentro con Dios en las Iglesias. La juventud llena los rincones en los que Dios se encuentra. El dolor de los jóvenes es un impulso.

En palabras de San Juan de la Cruz

Y, aunque tinieblas padezco

En esta vida mortal,

No es tan crecido mi mal,

Porque, si de luz carezco,

Tengo vida celestial,

Porque el amor da tal vida

Cuando más ciego va siendo,

Que tiene al alma rendida,

Sin luz y a oscuras viviendo.

Una sociedad como la que tenemos actualmente si no confía en los jóvenes no avanza, no sigue, se estanca. Si sigue así esta sociedad, dejando que los jóvenes no dejen de sangrar y se les mal cure, no saldremos de esta.

Las llagas no se curan con más latigazos, si no con confianza, la que hoy día no hay. No les paréis, no les bloqueéis. Sobradas muestras se dan que en la juventud se puede confiar. 2000 años después no volvamos a dejar que los poderosos pisen las ansias de cambiar la sociedad. Aquellos poderosos que no le acompañaron al nacer, aquellos que le repudiaron en vida, aquellos que le condenaron y empujaron al abismo y no creyeron en su resurrección; hoy suplican comulgando por el perdón, pero salen de nuevo a sus tronos sin dar cura ni recuperación.

Antes que aplacar el dolor de los jóvenes por los mayores debemos ayudar a superarse, confiar en que obtendremos cura. Ayudemos a que los jóvenes puedan cicatrizar sus heridas. El esfuerzo de hacer útil al más pequeño de tus siervos es una valiosa enseñanza de nuestra Semana Santa.

Ese es un gran valor que la juventud va a enseñar en esta Semana Santa que está por venir. Hombro con hombro daremos un paso al frente de estos malos tiempos, la carga es dura, pero sabremos que todos juntos podremos.

La vida son heridas y si hay heridas hay vida. Jóvenes con llagas, llagas que son vida.

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