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Jueves 26 de Marzo de 2015 a las 20:30h se realizará el Vía Crucis a Ntro. Padre Jesús Despojado de sus vestiduras

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VIA + CRUCIS PENITENCIAL

Para la Semana Santa 2012, el Vía Crucis ha sido meditado por el sacerdote misionero redentorista D. Laureano Otero de la Parroquia Divino Redentor de Sevilla, que pertenece a la Hermandad Jesús Despojado de Granada.

Saludo

V/. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/. Amén.

Oración inicial

Señor Jesucristo, que con mucho amor, recorriste el camino de la Cruz para entregarnos el don de la salvación y manifestar el amor que nos tiene Dios Padre.

Nos reúne hoy la fuerza de tu Santo Espíritu y la necesidad de conocerte más, para poder cumplir con aquel mandamiento principal que entregaste a los que te siguen: "Esto os mando: que os améis unos a otros" (Jn 15, 16).

Con esta oración, queremos encontrar en ti la fuerza necesaria para continuar el camino de la vida, cargar con nuestra cruz y seguirte cada día. Los acontecimientos que hoy meditaremos nos recuerdan que somos peregrinos en este mundo, y que la meta de nuestra existencia eres tú, el mismo Dios que nos dio la vida y nos encomendó cuidarla y defenderla.

Sin embargo, tu camino terminó en una muerte llena de sufrimiento, y eso nos obliga a presentarte a todos los hombres y mujeres que sufren en nuestro mundo. Con la fuerza de tu resurrección y bajo el impulso de tu Espíritu Santo, te pedimos ser testigos de tu Evangelio en el mundo, acompañando y ayudando a los enfermos, los abandonados, los necesitados y los marginados.

En tu camino hacia el calvario, no faltaron personas que te buscaron con su mirada y te ayudaron con gestos concretos de compromiso. Te damos gracias por habernos convocado a la Iglesia. Bendice a nuestra Hermandad, para que vivamos, en fidelidad a la Iglesia, unas relaciones verdaderamente fraternas, una renovación sincera de nuestra fe en la celebración de tus sacramentos y una solidaridad concreta en el ejercicio de la caridad.

Señor Jesucristo, que despojado de tu condición divina quisiste tomar la condición de servidor de la humanidad, te presentamos a nuestras familias, nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestros adultos y nuestros ancianos. Enséñanos a orar, para que convertidos a ti con un corazón sincero, podamos un día alcanzar la vida nueva y eterna que tú manifestaste en tu resurrección. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

 

I ESTACIÓN

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 22-24.26)

Pilato les preguntó: -«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?». Contestaron todos: -«Que lo crucifiquen». Pilato insistió: -«Pues, ¿qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban más fuerte: -«¡Que lo crucifiquen!». Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

Oración

Señor Jesús, cuando entraste en Jerusalén, fuiste aclamado con Enviado de Dios, y ahora eres declarado criminal y reo de muerte. Pilato ha preferido salvar su puesto de poder antes que salvarte a ti, el Príncipe de la paz.

Pero no sólo Pilato no escucha la voz de su conciencia. Nosotros mismos, Señor, juzgamos y condenamos con palabras duras a nuestros semejantes, olvidándonos de nuestros propios valores. Nos resulta fácil dejarnos llevar por lo que opinan y exigen los demás, cuando está en juego nuestro prestigio o podría peligrar nuestro éxito profesional, social o familiar.

Jesús condenado a muerte, no permitas que la voz de nuestra conciencia se apague con la crítica, propia y ajena. Rescátanos de dejarnos llevar por la corriente. Sálvanos de ser hipócritas. Sólo así podremos preferirte a ti sobre todas las cosas.

Padrenuestro.

II ESTACIÓN

JESÚS CARGA CON LA CRUZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 27-31)

Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo: -«¡Salve, rey de los judíos!». Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

Oración

Señor Jesús, aquellos soldados te golpearon e insultaron, te desnudaron y disfrazaron porque tenían en sus manos el poder que da la violencia, las armas y el miedo. Te dejaste humillar, sin dejar que la burla o el ultraje cambiaran tu forma de actuar.

Hoy, tu Reino también es causa de burla para grupos sociales y medios de comunicación. La Iglesia es ridiculizada para buscar votos o crear tensiones entre los pueblos. Tus preferidos, los pobres instalados en barrios marginales, los mendigos que viven en las calles, las personas con discapacidad, los inmigrantes encadenados a redes de explotación por el engaño de las mafias, etc. siguen siendo hoy humillados y maltratados. En ellos te vemos a ti y reconocemos tu llamada a servirte en nuestros hermanos.

Rey de la gloria, que recibiste sobre tu cabeza una corona de espinas, concédenos buscar siempre el Reino de Dios y su justicia. Fortalece a los pueblos en la defensa los derechos humanos. Danos fuerza para actuar con responsabilidad ante las grandes causas de nuestro mundo.

Padrenuestro.

III ESTACIÓN

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura de la Primera Carta de San Pedro (2, 21b-14)

Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. El no cometió pecado, ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.

Oración

Señor Jesús, cargado con nuestros pecados, te pusiste en camino hacia el suplicio. La cruz, instrumento de tu futura muerte, es también la carga con la que te diriges al Calvario. Es tan pesada y estás tan débil que te hace caer.

Lo que te arroja al suelo es la pesada carga de la violencia que está cayendo sobre ti en estos momentos. Tu cruz no sólo estaba fabricada con madera. También fue forjada por el odio entre los pueblos, los desastres de la guerra y la violencia gratuita contra ancianos, mujeres y niños. Es el peso que llevan sobre sus hombres muchos hermanos nuestros, sometidos a insultos en sus hogares y a amenazas en sus lugares de trabajo.

Redentor del mundo, tú eres en verdad nuestra esperanza. Sólo tú, que has caído bajo el peso del mal, puedes darnos fuerzas para levantarnos de nuestros errores y fracasos. Levántanos con la fuerza de la paz que nunca dejó de brotar de tu corazón.

Padrenuestro.

IV ESTACIÓN

JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Lucas (2, 34-35.51)

Simeón los bendijo y dijo a María, su Madre: -«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten. Será una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma». Su madre conservaba todas estas cosas en su corazón.

Oración

Señor Jesús, en este camino que te lleva a la muerte te encuentras con tu Madre. Sus ojos, esos que rezamos diciendo que son misericordiosos, contemplan ahora tu rostro demacrado por la angustia de entregarte sobre el madero salvador de la Cruz.

Quiso Dios que María, Madre Santísima de Caridad y Consuelo, fuera la primera en contemplar como tú, Señor, despojado de tu condición divina, nacías hecho hombre en el portal de Belén. Ahora, cuando despojado de la vida haces la ofrenda suprema de tu existencia al Padre, ella también estará presente. Y una espada le traspasará el alma.

Redentor del mundo, tú lo haces todo nuevo. Transformaste a María en Madre de la Iglesia cuando ella estaba apunto de perder a su Hijo. Danos la misma fe que impulsó a María a no abandonarte nunca.

Padrenuestro.

V ESTACIÓN

JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRINEO A LLEVAR LA CRUZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 32; 16, 24)

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.

Jesús había dicho a sus discípulos: -«El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».

Oración

Señor Jesús, compartiste tu cruz con Simón de Cirene. Él fue obligado a socorrerte, del mismo modo que ahora nos urges a acudir en ayuda de nuestros hermanos.

Nosotros podemos aliviar la dura carga que otros llevan, si compartimos con ellos las angustias y las tristezas, los gozos y las esperanzas de sus corazones. Nadie camina solo en la vida, ni siquiera tú, el Salvador del mundo. Tu presencia entre nosotros es una llamada de atención para que nadie camine solo, para que nadie soporte en soledad sus dificultades.

Hermano y Amigo de los hombres, danos el coraje necesario para tomar nuestra cruz de cada día y seguirte. Concédenos ser servidores de todos, cireneos de tu Reino.

Padrenuestro.

VI ESTACIÓN

LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Profeta Isaías (52, 13-15; 53, 2-3)

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.

Oración

Señor Jesús, tu rostro deformado no fue obstáculo para la caridad de Verónica, mujer atraída más por la grandeza de tu corazón que por tu aspecto deplorable.

También provoca en nosotros rechazo el ver como cada día crece el culto a la imagen, la preocupación enfermiza por parecer sano, joven y fuerte. No nos dejes caer en la tentación de hacer de la moda o la apariencia la principal de nuestras preocupaciones. Antes de que nos volvamos superficiales, abre nuestros ojos a tu auténtico rostro.

Varón de Dolores, igual que tu santo rostro quedó impreso en el paño de aquella mujer, haz que tu imagen divina esté siempre grabada en lo más profundo de nuestra existencia.

Padrenuestro.

VII ESTACIÓN

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Profeta Isaías (53, 4-8)

Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?

Oración

Señor Jesús, traspasado por el dolor de tus heridas, no aguantabas el peso de tu propio patíbulo. Todo el mal de este mundo se había concentrado en ese par de tablas que llevabas sobre tus hombros.

Fuiste triturado por el madero de la cruz, como el grano de trigo que se deja triturar en el molino para convertirse en levadura de pan nuevo. Aquello que te machacaba obraba en ti el milagro de una transformación total: pasabas de ser hombre maltratado para ser Dios solidario con los indefensos y heridos.

Herido de Dios, te pedimos la capacidad de descubrir en las dificultades de cada día que, a través de ellas, podemos convertirnos cada día más en hombres y mujeres entregados a los demás, del mismo modo que tú entregas el pan de la Eucaristía.

VIII ESTACIÓN

JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Lucas (23, 27-31)

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: -«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultaos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?».

Oración

Señor Jesús, a lo largo de tu vida te encontraste con muchas personas. Unos eran amigos, como Lázaro y sus hermanas; otros eran seguidores, como los Doce Apóstoles; otros buscaban en ti un milagro, la salud o el perdón; otros, deseaban hacerte desaparecer.

Aquellas mujeres también te seguían, pero no para asistir al cruel espectáculo de tu ejecución. Ellas querían mostrar a todos el dolor que provoca en los justos el escándalo de la injusticia. Sus lágrimas contribuían a llenar ese océano inmenso que forma el grito de los sin voz de nuestro planeta.

Palabra de Dios hecha hombre, impulsa en nosotros el compromiso y la responsabilidad, para que nuestra fe y nuestras capacidades influyan en la transformación del mundo.

Padrenuestro.

IX ESTACIÓN

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Profeta Isaías (53, 10-12)

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Oración

Señor Jesús, una vez más la cruz te aplasta contra el suelo. Caes porque no puedes aguantar en pie, a causa de todo lo que llevas sobre tus hombros.

Tenemos que pedirte perdón, Señor, porque nosotros, tus seguidores, también hemos contribuido a que te encuentres aplastado sobre el suelo. Nuestra Iglesia ha cargado sobre ti mandamientos y sentencias que no brotaron de tu corazón. Nos hemos hecho fuertes en la influencia y el número, y no en la espiritualidad y el servicio. Algunos cristianos han abusado de la buena fe de otros, proyectando sobre ellos sus miedos, necesidades y violencias.

Piedra angular de la Iglesia, ten piedad de la comunidad que se reúne en tu nombre, para que alcancemos el don de una verdadera conversión, y así contribuyamos, de forma personal y como hermanos, a la venida de tu reino de amor.

Padrenuestro.

X ESTACIÓN

JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 33-36)

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo.

Oración

Señor Jesús, sobre la colina de tu ejecución te has presentado desnudo y pobre ante los poderosos de la tierra. Despojado de tus vestiduras, te muestras tal cual eres y elevas tus ojos al cielo, ofreciéndote como ofrenda a Dios Padre.

A nosotros nos encomendaste vestir al desnudo y ofrecer de lo nuestro a quien pudiera necesitarlo, aunque fuera la túnica o el manto. Ahora te piden tus ropas, y tú las entregas porque quieres darte por completo, y dejar que tu cuerpo se convierta en la última verdad proclamada, en el grito silencioso de tu más grande don.

Modelo del Hombre nuevo, que fuiste despojado de tus vestiduras antes de ser crucificado, haz que ningún ser humano se vea despojado de su dignidad de persona. Y a nosotros, revístenos con el traje de fiesta que tienes reservado a los hijos pródigos que regresan a casa.

Padrenuestro.

XI ESTACIÓN

JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 37-44)

Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza: -«Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz». Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo: -«A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?». Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.

Oración

Señor Jesús, te han clavado en la cruz con la intención de pararte los pies, de detener el avance de tu mensaje. Sin embargo, sobre la cruz se cumplen tus palabras: atrajiste a todos hacia ti. La fuerza del amor no se puede detener.

Por encima de las divisiones, tu cruz se alza para nosotros como un punto de encuentro entre Dios y los hombres. El patíbulo enseña a todos un cartel donde se indica que tú eres el rey de los judíos, pero se han quedado cortos: tú eres el Rey del universo, y desde la cruz extiendes tus brazos para acogernos a todos.

Rey de reyes, que hiciste de la cruz el trono de tu realeza, danos fuerza para construir en este mundo el Reino de los cielos. Por nosotros te sometiste incluso a la muerte, por eso te suplicamos que nos enseñes a hacer siempre la voluntad del Padre.

Padrenuestro.

XII ESTACIÓN

JESÚS MUERE EN LA CRUZ

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 45-51.54)

Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó: -«Elí, Elí, lamá sabaktaní» (es decir: -«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron: -«A Elías llama éste». Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían: -«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: -«Realmente éste era Hijo de Dios.»

Oración

Señor Jesús, has dado la vida por tus hermanos, pues no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Al Padre encomiendas tu espíritu.

En tu muerte en cruz, comprendemos lo grande que es el amor que Dios nos tiene. Tu corazón traspasado nos enseña que nuestro amor es estrecho cuando no se abre a la misericordia y la entrega total. Que en la hora de nuestra muerte podamos decir con fe: 'todo lo que Dios quería de mí, se ha cumplido'.

Verdadero Hijo de Dios, ya que quisiste morir en la cruz para destruir la muerte y su poder, haz que contigo podamos morir al pecado y resucitemos a una vida nueva.

Padrenuestro.

XIII ESTACIÓN

JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Lucas (23, 48-52)

Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, viendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo hablan seguido desde Galilea y que estaban mirando. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús.

Oración

Señor Jesús, tus amigos piden tu cuerpo y te bajan de la cruz. A pesar del escándalo de verte muerto, ellos siguen queriéndote y honrando tu cuerpo inerte. Si antes te abandonaron todos, ahora algunos te rinden un último homenaje.

Tus brazos, antes extendidos entre el cielo y la tierra, ahora son recogidos por el regazo de tu Madre. Madre dolorosa e Hijo muerto nos recuerdan el drama de tantas familias que pierden a sus seres queridos en accidentes de carretera o de trabajo, al final de una grave enfermedad o en actos de violencia gratuita.

Dios entregado por nosotros, haz que como aquellos amigos nosotros veneremos tu Cuerpo y tu Sangre en cada Eucaristía con la misma confianza y amor. Que te recibamos como María lo hizo en toda su vida, entre sus brazos.

Padrenuestro.

XIV ESTACIÓN

JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio de San Mateo (27, 59-61)

José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro.

Oración

Señor Jesús, pasas del regazo de tu Madre al regazo de la tierra, en la que te escondes y pudres, como la semilla, esperando la primavera de la resurrección.

Una piedra grande no podrá detener al Espíritu Santo, fuerza de Dios que da la vida sin fin. Sin embargo, muchos piensan que nuevas ideas, avances científicos o el progreso tecnológico podrán apartarte del interior de las personas, y dar al hombre lo que más anhela. Nosotros sabemos que sólo tú puedes salvarnos.

Juez de vivos y muertos, tú bajaste de la cruz, pero tu descenso fue para recoger a todos los que habitaban la oscuridad del sepulcro. Otorga la vida eterna a nuestros queridos difuntos y haz crecer en nosotros la esperanza en el mundo futuro.

Padrenuestro.

XV ESTACIÓN

DIOS RESUCITA A JESÚS DE ENTRE LOS MUERTOS

V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 26-30

Hermanos: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen en las sinagogas, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar.

Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de Él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.

Oración

Señor Jesús, gracias a tu entrega voluntaria a la muerte hemos pasado de la muerte a la vida. Tu resurrección es el triunfo del amor sobre el odio, y Dios Padre ha dejado claro que su última palabra es siempre la vida.

Al terminar junto al sepulcro vacío el camino de la cruz, nos damos cuenta de que, a pesar de tu condición divina, no hiciste alarde de tu categoría de Dios. Al contrario, te despojaste de tu rango y tomaste la condición de servidor de todos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, te has sometido a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios te levantó de la muerte, te resucitó y te concedió el Nombre-sobre-todo-nombre, para que todos nosotros nos salvemos.

Cristo despojado, derrama sobre nosotros el Espíritu Santo para que seamos mensajeros y misioneros de tu Evangelio, para la nueva evangelización.

Padrenuestro.

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