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SanBenito00La Iglesia de San Benito se estableció en 1104 en territorio de los repobladores gallegos. Se hizo tristemente célebre como albergue de uno de los bandos nobiliarios rivales que ensangrentaron la ciudad en la baja Edad Media, siglo XV. Su feligresía desde antes del siglo XIV comprendía un número crecido de familias distinguidas. Aun pueden señalarse en las inmediaciones de la Iglesia las casas solariegas de algunos de aquellos nobles, casas que se reconocen fácilmente por los muchos escudos de armas que tachonan sus fachadas. Las cinco flores de lis dominan en estos blasones, lo cual indica que en su mayor parte pertenecían estos edificios a las ramas de los Maldonados, célebres principalmente desde la guerra sangrienta de los Comuneros.

Sin embargo, la Iglesia es más antigua que todas estas construcciones. Su existencia aparece en documentos del siglo XIII y debe por lo mismo creerse que fue erigida por los reprobadores que a finales del XII vinieron con el Conde D. Raimundo de Borgoña. Lo que fue en aquellos tiempos el edificio nada pudiera ya revelarlo, porque en el siglo XV desapareció radicalmente la construcción antigua, para dejar su lugar a otra nueva.

En 1490 fue reedificada por el arzobispo de Santiago y patriarca de Alejandría, don Alfonso de Fonseca, en razón de haber recibido en ella las aguas bautismales. Es de una sola y ancha nave, que produce la sensación de enorme desahogo, y se encuentra dividida en dos tramos cubiertos por bóvedas de tercelete a los que se añade la capilla mayor, de tamaño más reducido y terminada en ábside poligonal. Los espesos muros están ahuecados interiormente en forma de arcosolios, destinados a enterramientos -hoy en su mayor parte vacíos- , que hace de esta iglesia un lugar eminentemente funerario.

Para la ejecución de la obra de reedificación debió derribarse por completo la antigua parroquia, porque no existen ya vSanBenito01estigios ningunos de ella. Los escudos que ostentan los botareles del templo, y especialmente el que se ve en el ángulo que mira al Mediodía, no dejan lugar a dudas sobre este hecho.

Allí se ven, como en el convento de las Úrsulas, las cinco estrellas en el cuartel y el báculo de dos cruces superándole, con la circunstancia de que el báculo en esta parroquia se presenta cubierto de pedrería. Se sabe también por las crónicas de esta ciudad y por los documentos de los archivos, que la parroquia de San Benito, fundada en esto mismo , sostuvo un ruidoso litigio con la comunidad de las Úrsulas, disputándola la posesión del sepulcro del Arzobispo fundador; litigio que por fin se decidió a favor del convento. Al recorrer la construcción de la iglesia encontraremos otras pruebas de su fundación por aquel magnífico Prelado.

Los gruesos estribos exteriores tuvieron que ser reformados en varias ocasiones, por ejemplo en 1755, a causa de la inestabilidad de las cubiertas. Lo verdaderamente notable es el paraje que se halla situado en el templo, entre dos placitas de aspecto fuertemente evocador y tangente a la calle de la Compañía, la que quizás ha conservado mejor el aroma antiguo entre todas las de la ciudad. A una de las mencionadas placitas se abre la portada que cobija un pintoresco porche con tejadillo de madera apoyado en una sola columna, porche añadido a finales del siglo XVI. Los blasones de sus cuatro apellidos, Fonseca, Acevedo, Ulloa y Maldonado, orlan la fachada y los contrafuertes de la iglesia.

El edificio tiene una sola puerta y esta a Mediodía, revestida de ornamentos del más puro gusto ojival. Las jambas y el arco, que es escarzares, se cubren de junquillos y menudas molduras, interpoladas por líneas de hojas esculpidas como un encaje. Dos pilares góticos, con crestería y plantas exornados, suben a los costados de la puerta desde unas consolitas que se destacan del muro a conveniente altura. Entre estas agujas se forma una especie de retablo, compuesto de dos arcos góticos cobijados bajo otros dos de medio punto, que a su vez otro gótico los comprende a todos, cubiertos de aristas y hojas; los cuales llevan en sus netos medios relieves que representan al Ángel y la Virgen María en el momento de la Salutación y al Padre Eterno contemplándolo desde arriba. Entre estos arcos se destacan dos escudos con las armas del Arzobispo Fonseca.

Para preservar de la intemperie a esta bonita portada, se construyo en época bastante antigua, un pequeño pórtico sostenido por dos airosas columnas del estilo del Renacimiento, con su tejado correspondiente. Esto es todo lo que en su exterior contiene la parroquia de San Benito.

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El interior cobija enterramientos de la familia Maldonado, importante linaje salmantino que en esta población tuvo sus moradas. Presenta una planta cuadrilonga, muros guarnecidos de sepulcros, cuatro ventanas ojivales de luz y una cubierta de tres bóvedas también ojivales. Toda la fábrica es de piedra arenisca: lo que en ella abunda son los escudos, las armas, los epitafios y las inscripciones que anuncian por todas partes la presencia de los Maldonado. De estos nombres están también llenos sus antiguos libros parroquiales, sus fundaciones y sus memorias. Un gran arco gótico separa esta parte de la iglesia del resto del templo: todo él se cubre con tres bóvedas y todas se refuerzan con aristones cruzados en varios dibujos; pero los aristones no descansan en pilares, sino que se recogen en manojos en unas repisas resaltadas de los muros. En diversas partes de estos se encuentran escudos de la familia; pero son notables los dos del presbiterio, las ventanas, esparcidas sin orden por los muros se decoran con muchos y muy delgados junquillos, coronándose de ojivas muy rebajadas. La iglesia de San Benito fue parroquia hasta 1887, la cual se incorporó a la parroquia de la Purísima por el Plan Parroquial del Padre Cámara.

El retablo mayor es de hacia 1770 hecho conforme a un diseño de Juan de Sagarvinaga en estilo neoclásico; las estatuas, pequeñas y blanqueadas a imitación del mármol, obra hecha en el siglo pasado por D. Alejandro Carnicero, se distingue mas por los ricos materiales que le decoran que por la belleza de sus formas, excepto el Calvario que puede ser del escultor flamenco nacido en Rons hacia 1520, Gil de Ronza, aprovechando del retablo primitivo que, aunque también blanqueado, pertenece a comienzos del siglo XVI y se asemeja al de la Capilla dorada de la Catedral Nueva. Por debajo del sepulcro de don Rodrigo Maldonado hay un retablito plateresco con tablas mediocres y repintadas una de las cuales lleva la fecha de 1620 Es de piedra y mármoles todo él, con estatuas en talla natural, labradas en piedra pintadas imitando alabastro. Consta de dos cuerpos, levantados sobre un zócalo general y terminados por un remate al arco de la bóveda Cada cuerpo lleva cuatro columnas y tres hornacinas con santos; en la central del segundo cuerpo hay un Santo Cristo  con San Juan y María a su pié; en el remate tres cuadros con pinturas de la Salutación del Ángel a la Virgen y la Asunción. Las efigies de los santos fueron realizados por Ramón Micó, pagándosele 2000 reales por las cuatro. De abajo a arriba y de izquierda a derecha, San Pablo  y San Joaquina, y San Benito y San Antonio Abad. A finales del siglo XVII se levanta el camarín de la Virgen, encargándose la obra a José Churriguera,  aunque actualmente solo se puede ver la amplia ventana que da al exterior guarnecida con pilastras adornadas con guirnaldas.

Los enterramientos de la capilla mayor son del mismo estilo que la puerta, arcos escarzanos, junquillos, molduras, hojas, agujas y crestería gótica, que presentan en el remate del arco exterior escudos de cinco lises sostenidos por  ángeles. Las hornacinas las ocupan sepulcros con estatuas, cuyas urnas se cubren de relieves y ramos. El del lado del Evangelio tiene una estatua de caballero armado, con un doncel al pié que se apoya en el casco de guerra de su señor; el de la izquierda tiene estatua de señora, y una dama a su pié en actitud de orar. Los arcos, las estatuas, las urnas y los relieves han sido pintados de diferentes colores en época moderna, cubriendo entonces parte de los epitafios; solo se consérvale principio de ellos en la cinta superior de las urnas, y de su lectura se desprende únicamente que los sepulcros pertenecen a un tal Arias Maldonado y una Doña Elvira Hernández Cabeza de Vaca.

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Marchando por la izquierda se encuentra otro sepulcro, con estatua de caballero, de formas y ornatos iguales a los del presbiterio. El epitafio de este sepulcro dice:

Este bulto es del honrado caballero Fernández Maldonado.

En el mismo muro hay abierto cuatro arcos de medio punto, superados por escudos de armas y una inscripción colocada en el primero manifiesta que los cuatro pertenecen al caballero Don Rodrigo Álvarez Maldonado, que murió en 1501. En el segundo arco se lee el siguiente epitafio:

Aquí yace D. Juan Álvarez- Maldonado, dueto del lugar de Barregas, del de Berrocal de Ladierno y del de la Regoñada; falleció en el año 1532.

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Al terminar el muro se ve otro arco, en cuyo fondo un buen cuadro representa el sacrificio de la misa: en la urna hay una inscripción medio borrada pero en la que se puede leer todavía:

Que el arco pertenece a Juana Gómez… que fundó tres misas en la Iglesia.

Debajo del coro existen otras dos hornacinas: la primera según la inscripción que allí está escrita perteneció a Tomás de Aguilera; en la otra hay un epitafio y una inscripción. El epitafio dice:

SanBenito18Aquí yace el muy noble y honrado caballero Pedro Maldonado, hermano del Sr. Diego Maldonado el Camarero: finó año de MDXIII.

Y en la inscripción se manifiesta lo siguiente: 

Este arco y sepulturas es de la casa y herederos del Sr. Diego Maldonado, camarero que fue del Ilmo. Señor Don Alfonso de Fonseca, Arzobispo de Toledo , de buena memoria, su Señor, el cual está enterrado en la capilla de la sepultura de su Señoría Ilma. Año de MDXXXII.

Siguen en el muro del Norte cuatro arcos pertenecientes según nos revela un letrero al muy noble y en su tiempo esforzado caballero D. Rodrigo Arias Maldonado de Monleón, donde hizo frente al rey Fernando el Católico; es de mayor valor el marco decorativo del entierro que la estatua del difunto. Su sepulcro y estatua ocupan el último de los cuatro arcos, el más próximo al presbiterio y su epitafio nos dice:

Aquí yace el muy noble caballero Don Rodrigo  

Maldonado de Monleón, el que falleció año de 1507.

Como construcción del siglo XV, el templo de San Benito pertenece a la arquitectura ojival del último periodo, por algunos llamada gótico-gentil reformada. Los gruesos botareles que la defienden en su exterior anuncian las formas apuntadas de sus bóvedas. Sin embargo, esos botareles noJesusDespojadoCaridadyConsuelo tienen más merito que su misma robustez; sin molduras, agujas ni ornatos, llevando únicamente por adorno uno de los grandes escudos de la familia que acabamos de mencionar. A juzgar por estos mismos escudos no fue solo un Fonseca quien edificó el templo en la forma que hoy existe; debe su fábrica mejoras a alguno de los Maldonados de su feligresía, pues el escudo de las cinco lises campea también en otros contrafuertes.

El templo finalmente contiene cinco pequeños retablos, de pobre arquitectura, siendo notable el que se encuentra a la izquierda de la puerta, dedicado a San Antonio y hecho según nos manifiesta una fecha en 1619, por las cinco hermosas pinturas en tabla que contiene. En los muros se ven también cuatro pinturas en lienzo.

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