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Tercer día del Curso de Caridad y Asistencia Social

La tercera jornada del Curso de Caridad y Asistencia Social se celebró en la sede de Cáritas Diocesana a las 20:45 h con la participación de varios hermanos y hermanas. A continuación se expone un resumen realizado por nuestro Hermano Mayor:

I CURSO DE CARIDAD Y ASISTENCIA SOCIAL 2009-2010
Introducción:
Desde la Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud, D. Jesús García Rodríguez, Delegado de la misma, clausura este I Curso con un tema de gran importancia y calado de cara a las distintas situaciones por las que pasan los voluntarios en su relación con los enfermos, pobres y/o necesitados.
HABILIDADES EN LA RELACIÓN DE AYUDA A LOS ENFERMOS Y POBRES
1. Benedicto XVI, en su Encíclica “Dios es Amor” en el número 31 sobre “El perfil específico de la actividad caritativa de la Iglesia” dice que es necesario:
· La competencia profesional: Quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer lo más apropiado y de la manera más adecuada, asumiendo el compromiso de que se continúe después las atenciones necesarias.
· Humanidad: Los enfermos, los necesitados, son seres humanos, y los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. Necesitan atención cordial.
· Formación del corazón: Además de lo anterior, los voluntarios necesitan también y sobre todo una “formación del corazón”; se les ha de guiar hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad.
Recordamos lo apuntado en la primera jornada de este I Curso:
SABER -> SABER HACER -> SABER SER
2. La escucha activa que sana: Debemos mantener una actitud de escucha con el necesitado, con el que sufre. Pero no una escucha cualquiera, sino activa, que me llega. De este modo estaremos en mejores condiciones para ayudar al otro. “La naturaleza nos ha dotado de dos orejas y una lengua para hablar menos y escuchar más” (Zeón de Elea).
3. La empatía: Se trata de “ponerse en el lugar del otro, identificarse con el otro, meterse en el pellejo del otro”. Distinguimos tres fases:
· Identificación: Saber
· Incorporación y repercusión: Sentimiento
· Separación – distancia amorosa: Importancia de apoyarse en el grupo.
4. Acompañamiento: “Comer el mismo pan”
· Integral: Compartir los problemas que afectan al cuerpo y al espíritu, siempre desde el respeto al otro.
· Necesidades corporales y espirituales
· Acompañamiento no paternalista: No podemos imponer nuestra razón.
· Acompañamiento no moralista: No podemos caer en el proselitismo, dando lecciones de lo que es bueno y malo. Siempre respeto máximo al otro.
5. Búsqueda de las causas que originan la pobreza o las distintas carencias: No todo se arregla dando limosna, como algunos equivocadamente piensan. Hay que ir al fondo. En el servicio a los pobres debemos adoptar una actitud permanente de justicia y crítica, además de la ayuda.
· Ver la imagen de Dios en el otro.
· Respeto a la persona.
· Ofrecer justicia por caridad.
· Trabajar para suprimir la causa y efecto de los males.
· La ayuda ha de tender a liberar la situación del otro.
· Denunciar la situación de pobreza.
· Tener coraje para asumir el servicio
6. Purificación del lenguaje: Debemos ser lo suficientemente responsables a la hora de establecer nuestros diálogos con el otro. No se pueden decir cosas que no son verdad, por el mero hecho de consolar al que sufre.
ICONO BÍBLICO DEL “BUEN SAMARITANO” (Lc 10-30-37)
A dos mil años de distancia, esta parábola mantiene su actualidad y fuerza inspiradora.
Recorramos la relación de ayuda realizada por el Buen Samaritano delineando seis connotaciones trazadas por él que nos sirven como referencias concretas para la actividad pastoral.
· Primera connotación: el ser conscientes, “al verle”.
Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llego a él y al verle tuvo compasión.
Los tres protagonistas de la narración “ven” al desventurado, pero cada uno lo mira con ojos y corazones diferentes. El sacerdote y el levita, condicionados por el papel religioso de una concepción vertical de la relacional con Dios, por las prescripciones de la ley y de las expectativas culturales “dieron un rodeo”, mientras que el Samaritano se detiene, guiado por las razones del corazón.
· Segunda connotación: la compasión, “tuvo compasión”.
EI Samaritano conjuga la convicción externa del ver con una respuesta interior, se deja conmover e interrogar por lo que ve.
La compasión, del latín “cum pasión" = sufrir con, no es hecha ni de piedad ni de superioridad, sino que es un dejarse tocar por las heridas de los demás.
La relacional de una ayuda eficaz se basa en el desarrollo de actitudes interiores como la compasi6n, la sensibilidad y la estimulaci6n para orientar e inspirar la acción.
· Tercera connotación: la cercanía, “llego a él”.
No es suficiente advertir el estremecimiento del corazón ante las imágenes que turban e interrogan; la sensibilidad interior sin la acción externa permanece estéril y mortificada.
Acercarse significa romper las barreras geográficas o culturales para hacerse prójimo; acercarse es algo particularmente crítico frente a aquellas personas con patologías que, a veces, provocan fastidio o rechazo en los agentes sanitarios, como: los drogadictos, los enfermos mentales, seropositivos y los afectos de SIDA, los moribundos.
· Cuarta connotación: el cuidado, “vendó sus heridas echando en ellas aceite y vino”.
El Samaritano no llega a la escena con las manos vacías, sino que lleva consigo los recursos que la prudencia y el buen sentido le sugieren.
Vendar las heridas, hoy, significa ofrecer acogida a quien esta en el dolor, a través de la gentileza y de gestos que encarnan la bondad; echar el aceite de la esperanza y el vino de la consolación, simbolizan el acto de curar las llagas físicas y morales de los que sufren.
· Quinta connotación: el acompañamiento, “y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él”.
Después de haber interrumpido su viaje para socorrer al desventurado, el Samaritano enfrenta la situación de emergencia, lo acompaña a una posada y vela junto a él toda la noche.
Acompañar es recorrer un trecho de camino con quien se siente solo y descorazonado, con quien está tentado de rendirse porque esta cansado y exasperado. Es hacer propio este mensaje: “No camines frente a mí, no te podría seguir; no camines detrás de mí, no podría verte; camina junto a mí y se amigo mío”.
· Sexta connotación: la colaboración,  “Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva”.
Después de haber pagado personalmente los gastos, el Samaritano no pretende hacer todo por si solo, sino involucra al posadero, en el proyecto de asistencia.
Este es el campo vital en el que obra la pastoral actual. A 20 siglos de distancia, es el aspecto de la parábola que ha gozado el mayor desarrollo. La posada ha sido sustituida por millares de estructuras sanitarias: hospitales, centros de emergencia y de rehabilitación, casas para ancianos, etc. y el posadero ofrece cirujanos, radiólogos, anestesistas, cardiólogos, enfermeros, técnicos, auxiliares, cada uno con una competencia específica.
La tragedia del desventurado se repropone a nosotros, hoy, a través de miles de acontecimientos diferentes y las actitudes del Buen Samaritano encuentran eco en los gestos de quien se hace pr6ximo del que sufre.
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Con esta hermosa y ejemplar Parábola ponemos fin a este I Curso de Caridad y Asistencia Social. Tres jornadas que se complementan con una charla sobre la relación crisis actual – pobreza, a la cual asistimos como preámbulo del curso el día 19 de mayo de 2009 y que no dejó a nadie indiferente a la vista de los datos y reflexiones presentadas.
En nombre de la Junta de Gobierno os invito a que de vez en cuando releáis estos temas, los cuales no son más que la primera piedra para edificar este pequeño y humilde proyecto de Caridad y Asistencia Social que nuestra hermandad ha puesto en marcha y del que todos formamos parte.
La próxima cita, como oportunamente se comunicará, es el próximo día 30 de Junio de 2009 a las 20:45 en Cáritas. Ese día mantendremos una reunión en la que daremos un paso más: decidir dónde y a quiénes dirigiremos nuestra ayuda. Espero contar con tu inestimable presencia.

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